Hemos vivido unos años de plenitud de derechos desde que se instauró la democracia en España. Y lo digo en pasado, porque se acabó, los derechos de las personas acaban de llegar a la cúspide de su campana de Gauss. Bienvenidos la era de los deberes.
Llevo muchos años siendo consciente de que en España lo más importante para la sociedad son los derechos. La frase “es que yo tengo derecho a…” es quizás una de las frases más usadas por el español común, alias Homo Hispalensis. Nuestros derechos y su reivindicación han marcado una época, una era de nuestra civilización, que está llegando, al fin, a su fin.

Una de las causas de esta crisis sea posiblemente la obcecación con los derechos mientras nos olvidábamos de nuestros deberes, cuando ambos conceptos en su justo equilibrio es lo que sustenta a una sociedad avanzada. Otra frase española, ésta mucho menos recurrida, es que “para exigir derechos hay que cumplir con los deberes“. De haberla repetido más quizás estaríamos más en la posición de Estados Unidos, Francia o Alemania. Pero esto es España.
Debimos haberlo visto venir cuando nuestros hijos nos comenzaron a faltar el respeto, mientras nos espetaban “y no me toques que te denuncio“. Estábamos perdiendo el rumbo justo en el momento en el que perdimos de vista el concepto del deber, anteponiendo a éste los derechos. Tampoco teníamos que inventar nada, los niños tenían muy bien definidas sus obligaciones y deberes desde 1978, cuando se aprobó por referéndum nuestra Constitución Española.
Pero no culpemos a nuestros hijos. Los niños, como los extranjeros que vienen a este país, siguen la máxima castellana “adonde fueres, haz lo que vieres“. Y eso es así aquí y en Pekín. También se conoce otra máxima, “hay que predicar con el ejemplo“. Culpemos a quienes han dado ejemplo, mal ejemplo. Nosotros. Y generalizo por cortesía aunque ni yo mismo me sienta aludido por mis propias acusaciones.
Nosotros somos los culpables de que un niño le robe a su padre y ante el enfado de éste el menor le conteste “no me toques que te denuncio“. Nosotros somos los culpables de que existan “trabajadores” que andan más preocupados de sus derechos como trabajador que de sus deberes para el trabajo que se supone que deben realizar.
Y esto último sí que no. Aquí ya estamos tocando las arcas del Estado, es decir, el futuro de nuestro país, y sobre todo el capital de los poderosos, motivo éste último por el cual en España va a haber cambios radicales. Estamos hablando de productividad y de la crisis que estamos viviendo. Veamos qué dice el Estatuto de los Trabajadores de España:
El trabajador debe cumplir con las obligaciones concretas del puesto de trabajo, con buena fe y diligencia, observar las medidas de seguridad e higiene establecidas, cumplir las órdenes e instrucciones del empresario en el ejercicio regular de sus facultades directivas, no concurrir con la actividad de la empresa, contribuir a la mejora de la productividad, y los derechos concretos que deriven del contrato de trabajo.
Yo siempre me he sentido un “bicho raro” en toda empresa donde he estado precisamente por sentirme con la obligación y deber de contribuir a la mejora de la productividad. Algo que a menudo se ha malinterpretado por mis propios compañeros de trabajo, o incluso digo más allá, se ha tomado como una auténtica amenaza: “éste que viene aquí a currar nos deja a nosotros como unos vagos e inútiles“. Y aquí si que tengo que culpar a mis padres. Por haberme infundado una serie de valores que, aunque otorgados con toda la buena voluntad y civismo que siempre les han acompañado, me han acarreado más problemas que alegrías.
Pero no sólo me he encontrado con “compañeros” vagos e inútiles, demasiados además, sino también con otra barrera más que existe contra la productividad, el propio empresario o cargos de responsabilidad dentro de la propia empresa. Un obstáculo más contra la productividad de este país que sin embargo no tienen la misma visibilidad que el resto. Podemos enumerar a multitud de perfiles, como por ejemplo el cargo que no quiere tener a ningún subordinado mejor que él mismo, no sea que le quite el puesto. O el típico empresario español, educado en una familia de bien, con conocimientos heredados de cómo manejar una empresa y multitud de contactos importantes, pero sin ningún tipo de habilidad para ser productivo ni para acometer un proyecto importante más allá de tener un Mercedes último modelo en leasing. Y qué decir de la herencia franquista: el enchufado. Ese lastre de España que se pasea por las oficinas de medio país cual alma en pena, con sueldos que dan vergüenza ajena, sobre todo si los comparamos con esas personas que se juegan la vida en el mar para poder tener una oportunidad laboral en nuestro país.
Basta ya de derechos, es hora de equilibrar la balanza y de poner al mismo nivel nuestros supuestos deberes, por nuestro bien, el de nuestros hijos, y el de este nuestro bendito país.
Javier Pérez 
uno de mis tíos pasó muchos años en UK, mis primos vivieron más años allí que en españa. Cuando volvieron lo decían: lo que más les sorprendía era que en españa la gente le tiene miedo a la administración, a la policía, al ejército…
Te ha parado alguna vez la policía? Parece que te están perdonando la vida
En españa hay un déficit de ejercicio democrático. La gente interrumpe cuando alguien está hablando, no se argumenta, se intenta descalificar al contrario y a ser posible impedir que se exprese
En españa la organización empresarial es de hace décadas. Te quedas pasmado cuando ves ofertas de empleo (para empresas de telecomunicaciones) que piden enviar CV a apartados de correos!
No se fomenta la productividad. Para qué te vas a esforzar si cobras lo mismo que el inútil enchufado?
Amén. No podía estar más de acuerdo. Por un lado como padre que soy a veces vivo en mis propias carnes (afortunadamente no con mis hijos, que ya me preocupo yo de su educación e inculcación de principios)la dejadez de otros padres sobre la educación de sus hijos, su poca disciplina, etc..(no hablo más que me enciendo y no quiero parafrasear al autor del fantástico artículo).
Por otro lado como trabajador, del mundo de la tecnología, que soy me hago cruces todo lo que he visto (salvo honrosas, y excasisimas, excepciones) a lo largo de mi vida profesional.
Sin entrar en detalles (por supuesto por posibles represalias) baste decir que yo también me siento ese bicho raro como tú. Es más incluso en ciertas etapas o épocas profesionales se me ha contagiado esa “vaguería” (yo incluso diría que negatividad) hacia el trabajo ya que me he visto a veces inmerso en verdaderos nidos de gente con esa mentalidad y a veces es difícil ser completamente impermeable. Por suerte ir adquiriendo poco a poco experiencia laboral (y vital, vamos ser más viejo (33)) me ha permitido, ya sí, obviar esos entornos, seguir siendo ese bicho “raro” y apasionado de la informática y del aprendizaje.
Por cierto, en casi todos los sitios donde he estado me han tildado (por la espalda claro) de anarquista, de inquieto (guau, que pecado), y cuando haces ciertas sugerencias te miran mal o simplemente te colocan en un sitio donde por mucho ruido que hagas no se te oiga mucho. Tras toda esta parrafada y para acabar ya, dejo una confirmación y una pregunta (confirmación). La productividad en España efectivamente es baja y por las razones que el autor del artículo enumera, principalmente (hablo del sector donde trabajo, obviamente del resto no tengo experiencias pero si testimonios similares al mío) y por otro lado la pregunta, ¿parece que las empresas quieren personas poco activas, poco comprometidas con su trabajo, sin ganas de aportar?.
Y mil preguntas más que me dejo en el tintero para no hacer este post más kilométrico aún.
Por cierto Javier, con tu permiso te enlazo desde un post de mi blog al tuyo. Considero que tu artículo debe darse a conocer todo lo que se pueda, aunque sea desde mi modesto y joven blog.
Gracias de nuevo.
De acuerdo contigo.
A mi también me pasa, con el añadido de que cuando sacas más trabajo terminas por ser el ‘pringado’ al que le encasquetan las cosas… mientras el resto se tocan la barriga. Y cuando te hartas, encima eres el malo porque (y esto me lo dijo un jefe hace un par de años, que tiene cojones): “Es que tú puedes hacer mucho más y no te da la gana”.
Tócate los pies. Como yo puedo hacer más, tengo que hacerlo siempre mientras el resto hacen menos porque los jefes asumen que no pueden trabajar lo mismo que yo. Eso sí, ganando lo mismo que uno… porque aquí nadie te compensa que hagas más con más dinero.
Al final, la baja productividad es culpa de todos. De los trabajadores porque pasan de hacer más… de otros trabajadores porque prefieren adaptarse al entorno para no ser ‘el pringado’ que lo hace todo.
Y de los empresarios, porque no premian a quien más hace (algo lógico) sino a quien les cae mejor, y encima toleran al resto que hacen mucho menos sin exigirles más.
O porque además, ni siquiera se molestan invertir en dotar de más medios para ser más productivos.
Eso sí, como tú dices, el Mercedes de Leasing en la puerta.
Pero claro, luego la culpa de la baja productividad es del ‘mercado laboral’ (me parto la caja), como si poder despedir más barato fuese a solucionar la realidad de los enchufados, la nula inversión en mejorar, la tolerancia a los inútiles o que no sean capaces de competir en un mercado global.
En fin, que a mi se me llevan los demonios cuando me dicen que vamos a migrar de Sparc a X86, tenemos que empezar los desarrollos y al preguntar por las máquinas nuevas me sueltan… “no, todavía no las tenemos, pero tú vete tirando con las viejas y luego ya migraremos en algún momento”
Verás tú qué risa, cuando dentro de 6 meses me inunden esto de máquinas X86 y toque revisar y recompilar todo, con los más que previsibles retrasos.
Pero vamos, soy el UNICO al que le preocupa, tiene bemoles.
Nemigo, algunas experiencias que he tenido con la policía las he publicado aquí: http://javierperez.eu/los-machotes-que-tenemos-por-policias/
Dejan entrar en el cuerpo a cualquier niñato, y sólo hay una cosa que dé más miedo que un niñato con pistola: un niñato con placa.
La burocracia española, famosa en el mundo entero por ser la más absurda del mundo. No he contado aquí una bonita experiencia que tuve con Hacienda y la Tesorería de la Seguridad Social, pero sería para escribir un libro. Con unos funcionarios que te miran por encima del hombro, casi con desprecio, porque, claro, les haces trabajar. Y para colmo no tienen ni puta idea de cómo hacer su trabajo, salvo honrosas excepciones que, cuando las encuentras, te sientes como si te hubieras encontrado a Dios Salvador. Un grandísimo lastre para España reconocido por todos, pero que sin embargo ahí sigue.
Espinete, muchas gracias por tus palabras. La verdad es que este tipo de artículos los escribo casi con miedo, porque hay mucha gente sensible que no tolera que se digan este tipo de cosas. Encontrarme con tus palabras es más que un alivio, me hace sentir menos solo en este país de imbéciles.
Pero sin embargo tú también tienes ese temor a represalias por decir lo que piensas, que además no es otra cosa que una crítica a favor de mejorar nuestra sociedad. Lástima, seguro que hay mucha más gente en nuestra situación, callando y permitiendo que los inútiles sigan viviendo de la sopa boba.
No en vano me han hecho “mobbing” en dos empresas, no en una, en dos (tengo 31 años). Más otras experiencias igual o peor de penosas. Como en todo, si no eres parte del grupo, estás contra el grupo. Por suerte tenemos eso que mencionas, la edad o la experiencia, gracias a lo cual hoy día no me preocupa ni lo más mínimo la reacción de los inútiles.
Y es curioso eso que dices que te llaman a tus espaldas… Yo me considero de ideología marxista, y sin embargo, “a mis espaldas” me tildan de facha… claro que ellos se consideran trabajadores. La cosa debe ser tratar de joder al enemigo aunque no tengas a la razón de tu parte.
Te recomiendo encarecidamente la lectura de la columna de Arturo Pérez-Reverte en el XL Semanal. Es para mí un referente en la lucha contra la caspa española, dejando a un lado su arrogancia, que a mí me parece incluso exquisita.
Sobre la pregunta que lanzas, en mi opinión en España tenemos una herencia empresarial de la era franquista. Que es lo que viene a decir Nemigo. No hay cultura empresarial, la sociedad cree que una empresa sólo la puede montar un tipo que estudió empresariales, cuando es totalmente alrevés, ese es el tipo al que contratas cuando creas tu empresa. Además nos han engañado desde pequeños diciéndonos que “nadie se hace rico trabajando” (trabajando para otros quizás no), que “pegar el pelotazo de tu vida es ser funcionario”, y un largo etcétera de estupideces que tienen como consecuencia la existencia de esta “casta” de inútiles que pululan por las empresas de este bendito país. Te respondo con otra pregunta: ¿cómo va a querer un inútil que un tipo productivo trabaje para él?
Gracias por el enlace. Un abrazo.
Manuel, precisamente eso es lo que peor llevo, que como los demás son “lentos” o hacen mal su trabajo, pues te toca a ti currar “por ti y por todos tus compañeros”, que decía alegremente de pequeño sin ser consciente de lo que significaría esa frase en el futuro.
Pero discrepo en lo del despido barato. En un mundo ideal el despido debería ser caro para el empresario, a no ser por una infracción grave del trabajor. Pero también es verdad que en ese mundo ideal el empresario no debería tener en plantilla a una serie de inútiles a los que no puediera despedir porque no tiene tanto dinero como para pagar sus indemnizaciones, lo que resulta en una serie de inútiles viviendo de la sopa boba durante unos cuantos años, y eso con suerte, si la empresa no se ve obligada a cerrar antes, dejando a los productivos también en la calle.
Durante unos años, al menos mientras dure la crisis, debería abaratarse el despido radicalmente para poder “limpiar” de inútiles las empresas españolas. Hay quien piensa que un trabajador es todo aquél que tiene un puesto de trabajo, pero en mi opinión es totalmente falso. Un trabajador es todo aquél que trabaja, tenga un puesto de trabajo o no. Por eso mismo digo lo que digo, porque me pongo de parte de los trabajadores, de los que quieren trabajar y no les dejan. Al trabajo no se va a pasar el rato, se viene a trabajar, a producir. No podemos consentir que unos inútiles enarbolen la bandera de los trabajadores cuando son de facto nuestros peores enemigos de clase.
Hombre, en un mundo ideal el empresario sabría lo que está contratando y haría uso de la cláusula de ‘Periodo de prueba’ que existen en todos los contratos indefinidos.
Y sobre todo, el empresario no tendría miedo en su momento de echar a quien no trabaje como se espera, en lugar de dar por hecho que no puede dar más de sí y permitirle seguir donde está.
Claro que para eso una empresa debe tener los mecanismos necesarios, como evaluaciones de desempeño (reales, no las coñas que se hacen hoy en muchas empresas), un Dpto de RRHH competente (no un montón de simples administrativos que tramitan nóminas y contratos) y responsables que realmente hagan un seguimiento a la gente que tienen a su cargo.
Pero como bien has dicho en la respuesta anterior, tenemos un sector ‘empresarial’ heredado del franquismo que da lástima.
Aquí no monta una empresa quien sea bueno y entienda del negocio, sino quien tiene contactos para conseguir contratos y ventas.
Todo se consigue por colegueo y enchufes, con el único objetivo de dar el pelotazo, ganar mucha pasta en poco tiempo y en las ligas mayores inflar la empresa para venderla por mucho más de lo que vale a algún incauto.
Y creo que tú sabes que de esos en España tenemos muchos, especialistas en vender humo.
Pero cierto es, que mientras la gente no aspire a nada más que hacerse funcionario para ‘tener un trabajo para toda la vida’, mal lo llevamos.
Bueno puntualizo que yo no tengo temor a represalias por decir lo que pienso sino por señalar y dar nombres y marcas de empresa ya que aquí sabemos todos que una crítica constructiva es una crítica (lo de constructiva parece que es una palabra muda, igual que la h al inicio de las palabras es una letra muda) y la persona/s que son objeto de ellas en vez de intentar aprovecharla para mejorar la ven como un ataque a su persona/trabajo/modo de vida y claro como en este país somos como somos pues lo que tu dices…si no estás conmigo estás contra mí.
Totalmente de acuerdo en lo relacionado con la cultura empresarial franquista. ¿Productividad, teletrabajo, métricas de rendimiento, equilibrio entre bienestar del trabajador/rendimiento/satisfacción del empleador?….Pero si eso se lo dices a un empresario o responsable tuyo directo y te miran como si les acabaras de hablar en chino en medio de un estornudo :D. Y además es una cultura que se contagia (porque fomenta otras cosas que a las empresas les gusta como el borreguismo) e incluso empresas no españolas que entran al mercado español se “integran” perfectamente en esa dinámica. A no ser claro que tengan una personalidad como empresa muy fuerte, marcada, y sea su marca empresarial. Yo a veces no se cómo (si lo se, pero es una forma de hablar) hay tantas empresas españolas que se llevan el gato al agua con los desarrollos y las adjudicaciones cuando estoy seguro que cualquier empresa media de países serios en esto (EEUU, Paises Nórdicos, no hablemos de Corea o Japón) si ponen aquí un pie en el mercado se lo llevarían todo de calle oiga. Pero aquí sale el amiguismo/enchufismo y aunque la opción A sea la mejor siempre sale la opción B porque es de mi amigo.
Yo me estoy planteando muy seriamente el trabajar con un amigo (que ya es autónomo) y ser socio capitalista de la empresa (y que vea que me involucro también económicamente). No me asusta trabajar duro, ni la “no-seguridad” de cobrar lo mismo cada mes. Pero así me quitaría de encima tanta caspa, gente que sobra, frustraciones externas a mi que no puedo solucionar…y haría lo que me gusta, trabajar e intentar por todos los medios disfrutar de mi trabajo con las menos trabas posibles.
Saludos compañero :D
Uy, uy, uy… ¡¡lo que has dicho Espinete!!… ;)
Aquí la productividad se mide por las horas que ves al trabajador sentado… por lo tarde que se va a su casa y su predisposición a regalar horas extras a la empresa.
¿Conciliar vida familiar y laboral?… ¡ah, sí!… eso que dicen desde el Gobierno, que ahora está de moda, pues nada… definimos un par de chorradas de manual, que si el teletrabajo, que si la jornada reducida (esto obligados por los pérfidos sindicatos), flexibilidad laboral (vale, puedes dejar a los niños en el cole, pero luego aquí hasta las 20h) y luego compramos un premio de esos para que parezca que nos preocupan los empleados.
Lo de las empresas extranjeras que se ‘integran’ totalmente cierto.
Mi cuñado, que estuvo trabajando en la cadena Saturn (del grupo de MediaMarkt) me contaba la historia de la llegada de la cadena a España, que a su vez se la había contado su jefe.
Por lo visto, al llegar a España se fueron a la competencia a contratar a los mejores en sus respectivos puestos, para comenzar su implantación.
No se reparó en gastos, se contrató bien y con buenos salarios, realizando buenos movimientos hasta conseguir su buena cuota de mercado.
Luego la matriz dejó todo en manos de un grupo de ‘españolitos’ para que dirigiesen la sede Española según su política. Pero como siempre, estos dirigentes empezaron a pensar que pagaban demasiado… que había que recortar gastos… que había que cambiar ciertas políticas, con el objetivo de mejorar los beneficios para que los jefazos estuviesen contentos con ello.
Y ahí, se convirtieron en una empresa española al uso, con contratos basura, vendedores sin formación y políticas como la de coger los artículos devueltos, ponerles un precinto y de vuelta al estante.
Amén Manuel. Es una norma no escrita en el mundo laboral: cuanto más calientes el asiento, mejor mirado estarás. Pero esto sí que es culpa exclusivamente del cargo superior, o directamente del empresario, porque esto es algo que se fomenta desde arriba. Existe la creencia en el imaginario empresarial que la productividad es directamente proporcional a las horas “trabajadas”, y sobre todo, y más penoso aún, que esas horas son igual de productivas las haga un inútil o las haga un “recurso caro”. Hay honrosas excepciones, pero si España va como va no es sólo culpa de los inútiles, también tendrán parte de culpa los señores que han contratado y jadeado a sus inútiles.
Manuel, en cuanto a tu comentario anterior, lamentablemente hay sketches de televisión y miles de chistes que parodian la realidad de cómo cambia la mentalidad de un “trabajador” desde que está en periodo de prueba hasta que pasa a contrato fijo. De ahí que hoy día existan multitud de inútiles con el chantaje pasivo: “si me echas me tienes que pagar 30.000 euros”. No es difícil entender a ese señor que piensa: “paso de esforzarme, total, si me echan me dan 30.000 euros, más de lo que gano en un año”.
Si te paras a pensarlo, es “mentalidad de funcionario” (digo esto siendo hijo de unos padres funcionarios que dan ejemplo, pero siendo consciente de su excepcionalidad).
Hola Javier:
Enhorabuena por tu blog. Me parece muy acertado y con todas las cosas que dices no haces sino meter el dedo en la yaga sangrante que tenemos en este país. Peor dará igual, aquí ni Dios va a mover un dedo. Vamos a seguir siendo el hazmerreir de Europa y el resto del mundo desarrollado. Lamentablemente.
Gracias Neo. Eso es lo que pretendo, meter el dedo en la yaga y tratar de aportar mi granito de arena para que España deje de ser ese hazmerreír de Europa, y de medio mundo.
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#14 “Llaga” se dice “llaga”. Y sobre lo que dices en el artículo de “Homo Hispalensis” sería correcto sólo si te refirieses a los sevillanos, que creo que no es tu intención.